Newsletter Agosto

Les recordamos el taller de mañana 5 de agosto dirigido a dueños de colegios, directores y equipos de admisión de nuestra Red de Colegios Asociados.


Taller Virtual Gratuito 5 Agosto

Les recordamos nuestro próximo evento:

Nuestros relatores, Felipe Zafe y Javier Acevedo, forman parte de Simplifica-T, consultora especializada en normativa educacional y gestión estratégica, integrada por ex directivos de la Superintendencia de Educación. Simplifica-T colabora con establecimientos de todo Chile, brindando apoyo en el cumplimiento normativo y en el fortalecimiento de sus proyectos educativos. Su labor aborda áreas clave como inclusión, admisión, convivencia escolar y planificación institucional, siempre con un enfoque claro, práctico y actualizado.



Posturas de posibles candidatos presidenciales de Chile 2025 sobre educación y colegios privados

A continuación se presentan las posturas y propuestas en materia educativa de las principales figuras políticas que han sido mencionadas como eventuales candidatos presidenciales para las elecciones de 2025, según encuestas y cobertura mediática.

El análisis se enfoca especialmente en sus planteamientos sobre el sistema educativo chileno, incluyendo temas como el financiamiento, regulación, autonomía escolar, subvenciones estatales y el rol de la educación privada. Se expone tanto su visión general como detalles específicos de sus declaraciones, entrevistas o programas preliminares, con énfasis en cómo entienden y proyectan la función de los colegios particulares pagados, subvencionados y públicos en el sistema educativo nacional.

Las fuentes utilizadas corresponden a medios de comunicación, declaraciones públicas, documentos oficiales y plataformas programáticas disponibles hasta la fecha.


“Debemos avanzar hacia un modelo donde la educación no esté sujeta a la competencia por matrículas, sino a la garantía del derecho.”


(Fuente: Foro Nodo XXI, abril 2025)

Jeannette Jara

Visión general y fortalecimiento de lo público: candidata de la coalición de gobierno (Comunista/Apruebo Dignidad) plantea un “nuevo pacto por la educación” centrado en fortalecer la educación pública en todos los niveles. Históricamente, la izquierda chilena (incluyendo el Partido Comunista de Jara) ha abogado por reformas estructurales que terminen con el lucro y la segregación en el sistema educativo, continuando la línea de las reformas impulsadas en el segundo gobierno de Bachelet. Jara sigue esa tradición: propone consolidar los cambios ya realizados y profundizarlos, poniendo a las escuelas públicas en el centro de las políticas educativas . Su programa destaca la importancia de escuelas dignas y continuas, con énfasis en seguridad, convivencia y salud mental escolar .

También promueve una Educación Sexual Integral obligatoria y con enfoque de derechos, en sintonía con una visión laica y no sexista de la enseñanza que históricamente ha defendido la izquierda.

Financiamiento y subvenciones: Jara propone cambios al modelo de financiamiento educativo, alejándose de la lógica puramente voucher (subvención por estudiante) hacia un esquema basal más justo . Esto implica que el Estado entregue fondos estables a los establecimientos, en vez de depender exclusivamente de la asistencia promedio, lo que daría más estabilidad particularmente a las escuelas públicas. De hecho, su comando ha sido claro en que, por ejemplo, la futura política de sala cuna universal debe tener un aporte estatal sólido vía financiamiento basal, y no solo vía vouchers, para garantizar calidad y cobertura . Mantendría las subvenciones escolares a colegios particulares subvencionados, pero bajo las condiciones actuales (sin lucro, sin copago), enfocando los recursos públicos en favorecer a los estudiantes más vulnerables. Es previsible que en un gobierno de Jara se destinen más fondos públicos a infraestructura, alimentación y apoyo en escuelas municipales, reforzando la educación pública con presupuesto fiscal . Cualquier incremento general del gasto educativo se orientaría principalmente al sector estatal, aunque los privados subvencionados seguirían recibiendo fondos, pero sujetos a mayores exigencias de uso adecuado.

Regulación y autonomía: La postura de Jara respecto a la regulación de colegios privados es de continuidad y consolidación de las normas inclusivas vigentes. Apoya decididamente la Ley de Inclusión aprobada en 2015 (que prohibió el lucro y la selección y eliminó el copago en establecimientos con financiamiento estatal), considerando que esas medidas combaten la segregación. No se plantea dar marcha atrás en esos aspectos; por el contrario, defendería esos logros ante la “amenaza” de retroceso por parte de la derecha . En cuanto a autonomía, Jara privilegia el cumplimiento de estándares nacionales curriculares y de equidad por sobre la completa libertad de cada colegio. Su programa enfatiza el bienestar de las comunidades educativas y derechos de estudiantes, lo cual sugiere que mantendrá regulaciones sobre convivencia, currículos ( incluyendo educación sexual integral ) y admisión justa en todos los establecimientos . Jara no propone otorgarles mayor autonomía en admisiones o currículo a los privados; más bien, espera que estos se adecúen a las políticas públicas por ejemplo, impartiendo contenidos obligatorios como educación ciudadana o sexualidad integral. Además, Jara apoya la Nueva Educación Pública: considera que la antigua municipalización fue fuente de segregación y destaca los SLEP (Servicios Locales de Educación Pública) como política positiva a reforzar . Por tanto, es contraria a cualquier desregulación que debilite el rol rector del Estado en educación.  

Rol de los colegios particulares en el sistema: Considera que los colegios particulares pueden existir como alternativa dentro del sistema, pero bajo estricta regulación. No les asigna un rol prioritario ni estratégico en el fortalecimiento del sistema educativo nacional. Su propuesta central es consolidar los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) como estructura clave. En síntesis, bajo un gobierno de Jara los establecimientos privados seguirían existiendo, pero con un rol subordinado al proyecto público: altamente regulados, sin privilegios especiales en financiamiento ni selección, y alineados con metas nacionales de calidad y equidad. Esto reduciría la libertad de los colegios privados para diseñar sus propios programas educativos sin alinearse con las directrices del Ministerio de Educación.

Proyectos de colaboración público-privada: Jara podría fomentar ciertos proyectos educativos colaborativos entre lo público y lo privado, como en el ámbito de la educación inicial y las salas cuna, donde los establecimientos privados sin fines de lucro podrían participar en programas estatales. Sin embargo, estos proyectos estarían fuertemente regulados y alineados con los objetivos del Estado.

(Fuente: Seminario Fundación Horizonte Ciudadano, junio 2025)

 FuentePC ChileLa Tercera


“Tenemos que dejar de penalizar el mérito y devolver a las familias la confianza para elegir.”
(Fuente: Radio Cooperativa, marzo 2025)

Evelyn Matthei

Visión general y libertad de elección: candidata de la coalición de derecha tradicional (UDI-RN-Evópoli) – propone una política educacional enfocada en “orden, progreso y esperanza”


Matthei promueve una visión basada en la libertad de enseñanza y la autonomía escolar, y critica los intentos de “uniformar” la educación desde el Estado. En sus declaraciones ha mostrado preocupación por la calidad de la educación pública y por la “fuga de talentos” hacia el sector privado.

Financiamiento y subvenciones: En términos de financiamiento, Matthei defiende el actual esquema de subvención escolar a la demanda (vouchers) y no plantea reducir los recursos a colegios subvencionados. Por el contrario, su equipo ha señalado la importancia de equiparar las subvenciones y asegurar que el financiamiento público siga al estudiante, independientemente de si asiste a un jardín público (Junji/Integra) o privado . Por ejemplo, en el debate sobre sala cuna universal, su representante afirmó que “no podemos restringir el derecho a sala cuna… Nuestra propuesta es avanzar, equiparar esa subvención, porque no importa dónde vaya el niño; lo importante es que tenga la educación que necesita”, enfatizando que sean los padres quienes decidan el proveedor . Esto refleja que un gobierno de Matthei fortalecería el financiamiento compartido: mantendría e incluso aumentaría las subvenciones por alumno, asegurándose de incluir a proveedores privados en programas estatales (como la expansión de salas cuna o liceos bicentenario). No propone revertir la gratuidad escolar vigente (no volvería el copago), pero sí podría inyectar más recursos a establecimientos subvencionados para compensar la ausencia de financiamiento vía familias, evitando así el cierre o deterioro de esos colegios tras la reforma. Asimismo, Matthei prioriza la eficiencia del gasto: reducir burocracia y re dirigir fondos a la sala de clase. Su foco financiero está en gestionar mejor por ejemplo, invertir en tecnología y capacitación, más que en aumentar radicalmente el presupuesto, aunque RN le ha sugerido algunas medidas costosas como bajar impuestos a pymes y aun así propone 50 nuevos CESFAM en salud, lo que implicaría también recursos en educación. En suma, no quitará subsidios a los privados, sino que buscará que el Estado los apoye adecuadamente para garantizar cobertura y calidad. Aunque no propone un subsidio directo para colegios subvencionados, defiende que el Estado no imponga trabas ni restricciones que limiten su funcionamiento. La elección familiar y la libertad de proyecto son centrales en su enfoque.

Regulación y autonomía: Una de las propuestas centrales de Matthei es revisar el exceso de regulación impuesto en años recientes y devolver mayor autonomía a los establecimientos, particularmente en admisiones. Su comando, acogiendo propuestas de Renovación Nacional, plantea “terminar con el Sistema de Admisión Escolar” tal como existe hoy . En la práctica, esto significa permitir nuevamente que los colegios seleccionen a parte de sus alumnos por mérito académico o por adherencia al proyecto educativo. Matthei coincide en que escuelas de alta exigencia o con orientaciones particulares por ejemplo, religiosas, puedan escoger a cierto porcentaje de sus estudiantes, re introduciendo criterios de selección que la Ley de Inclusión había prohibido. Se trataría, según han detallado, de reservar quizás una fracción de la matrícula para alumnos con alto rendimiento o comprometidos con el ideario del colegio, en especial en la enseñanza media, revalorizando la meritocracia. Esta reforma devolvería a los directores y sostenedores una autonomía parcial en admisión que perdieron con el sistema aleatorio actual. En cuanto a currículum y disciplina, Matthei también favorece otorgar más flexibilidad: su equipo ha indicado que “los colegios están cansados de grandes reformas estructurales” y que se requiere primero enfocarse en lo pedagógico . Esto sugiere que un gobierno suyo no impondría nuevos cambios curriculares ideológicos y podría revisar algunas directrices recientes (por ejemplo, podría apoyar la vuelta de la educación cívica obligatoria, algo que su sector promueve, o ajustar la implementación de la Educación Sexual Integral para que considere la opinión de los padres). Asimismo, Matthei es crítica de la excesiva burocracia que afrontan los colegios con las agencias estatales; es posible que reduzca cargas administrativas y dé más atribuciones a los directores en gestión de personal y recursos. No propone reintroducir el lucro abiertamente, tema sensible, pero su sector ha sido escéptico de la restricción absoluta: podría, por vías indirectas, hacer más atractiva la participación de sostenedores (por ejemplo, incentivos tributarios o eliminar trabas a las corporaciones educacionales). En resumen, en un gobierno de Matthei habría menos regulación estatal en algunos ámbitos: volverían ciertos mecanismos de selección académica, se ajustaría el sistema de admisión dándole mayor peso a la libertad de enseñanza, y se buscaría aliviar la carga de reformas como los SLEP (que su equipo ha dicho presentan “problemas serios de implementación” que requieren diagnóstico antes de seguir) . No obstante, mantendría aspectos ampliamente asumidos como la gratuidad escolar (no se plantea reinstaurar colegiaturas en subvencionados) y el fin del lucro (que ya es ley), aunque sin añadir nuevas restricciones.

Rol de colegios Particulares dentro del sistema educativo: Matthei concibe a los colegios privados (particulares subvencionados e incluso particulares pagados) como aliados estratégicos para lograr cobertura y calidad educativa. En su visión de sistema mixto, el Estado debe respaldar tanto a las escuelas públicas como a las privadas que reciben fondos, fomentando una competencia virtuosa que mejore resultados. La candidata ha insistido en que no se debe “demonizar” a la educación privada, ya que forma parte de la tradición chilena de libertad de enseñanza. Plantea un modelo colaborativo público privado: por ejemplo, en educación parvularia su plan es integrar jardines de empresas, municipales y fundaciones en la política universal, maximizando la oferta para las familias . Los padres, según Matthei, tienen el derecho preferente a decidir la educación de sus hijos, y el Estado debe facilitar esas opciones. Por ello, su gobierno protegería el rol de los colegios particulares dentro del sistema: les devolvería protagonismo permitiéndoles nuevamente diferenciarse (sea por proyectos educativos propios o por selección parcial de alumnos), y aseguraría que reciban financiamiento adecuado. Al mismo tiempo, Matthei buscaría mejorar la educación pública (no propone privatizarla ni mucho menos): apoyaría los liceos emblemáticos y bicentenarios, potenciaría la educación técnico-profesional pública, y corregiría falencias de los SLEP antes de expandirlos . Sin embargo, diferencia de prioridades: su enfoque no es “Estado docente” centralizador, sino un Estado facilitador que coordina con actores privados. En suma, bajo Matthei los colegios particulares y subvencionados conservarían un rol central en la prestación educativa, con mayor libertad para administrar su proyecto y contribuir a la diversidad educativa. La participación privada sería vista como algo positivo a incentivar (en contraste con la izquierda, que a su juicio la “ahogó” con trabas), dentro de un marco donde el Estado evalúa resultados pero no asfixia con controles. Esta postura pretende equilibrar calidad y libertad: reforzar la disciplina y excelencia académica (tanto en públicos como privados) mediante competencia justa y autonomía, sin abandonar el compromiso de asegurar educación para todos.

Visión sobre los proyectos educativos en establecimientos privados:
Evelyn Matthei defiende la libertad de enseñanza como un principio fundamental, lo que implica que los colegios privados deben tener una autonomía considerable para diseñar y ejecutar sus proyectos educativos. En su visión, los colegios privados tienen el derecho a diferenciarse y a ofrecer modelos pedagógicos que se ajusten a sus principios y objetivos educativos.

Mayor autonomía en el diseño de proyectos educativos: En un gobierno de Matthei, los colegios privados tendrían plena libertad para definir sus proyectos educativos, siempre que cumplan con los estándares de calidad y equidad impuestos por el Ministerio de Educación. Esto incluye la posibilidad de ofrecer proyectos educativos con enfoques ideológicos particulares (como educación religiosa o pedagógica especializada), permitiendo que cada colegio tenga la libertad de seguir su visión educativa sin restricciones del Estado, más allá de las normas básicas.

Fomento de la competencia y diversidad educativa: Matthei considera que la competencia entre los colegios privados y públicos puede mejorar la calidad educativa. Por lo tanto, los colegios privados pueden diseñar proyectos educativos innovadores y diferenciados que favorezcan el desarrollo de los estudiantes. Esto puede incluir modelos educativos especializados en áreas como educación técnica y profesionaleducación internacionalpedagogías alternativas (Montessori, Waldorf), o incluso enfoques religiosos.

Colaboración público-privada: Matthei también fomenta la colaboración entre colegios privados y el Estado, especialmente en áreas como la educación inicial y la educación técnico-profesional, buscando que los proyectos educativos privados se integren en la política pública cuando sea necesario para complementar la oferta educativa.

(Fuente: soychile.cl, enero 2025; entrevista en Canal 13, abril 2025)

FuenteLaTercera


“Vamos a devolver los patines a las familias que quieren avanzar, no vamos a pedir perdón por la excelencia.”
(Fuente: Presentación programa educativo “Patines para Chile”, noviembre 2024)

José Antonio Kast

Visión general y “Patines para Chile”: candidato de derecha nacional conservadora y líder del Partido Republicano, propone un cambio drástico en educación respecto al gobierno actual. Ha lanzado su plan educativo denominado “Patines para Chile”, aludiendo a“devolverles los patines a los niños” para que avancen más rápido . Con esto, Kast retoma la metáfora de que las reformas de la izquierda “les quitaron los patines” a los estudiantes al eliminar la competencia y el mérito en pos de igualdad . En contraposición, su programa busca restaurar el orden, el mérito y la libertad de enseñanza en las aulas . Históricamente, Kast ha sido uno de los más férreos opositores a las reformas de Bachelet: votó contra el fin al lucro y selección, y ha criticado la “ideologización” de los contenidos escolares. Su postura actual profundiza esas críticas.

Los ejes de “Patines para Chile” son: (1) devolver la libertad de enseñanza y el mérito (revirtiendo el sistema de admisión vigente) ; (2) implementar sala cuna universal desde los 0 años; (3) nuevo trato que restablezca la autoridad del profesor y combata la violencia escolar; (4) reforma estructural de los SLEP, reduciendo burocracia y devolviendo control a las comunidades; (5) recuperar los liceos de excelencia públicos; y (6) garantizar la continuidad del servicio educativo evitando interrupciones por paros o tomas . En suma, Kast propone “dar vuelta” las políticas del último ciclo: más disciplina, más libertad para los colegios y padres, y un rol reducido del Estado central en la gestión directa de colegios.

Financiamiento y subvenciones: Kast mantendría e incluso ampliaría el sistema de subvenciones ala demanda. Defiende que el dinero “siga al estudiante” y que las familias puedan usar vouchers educativos en todos los niveles, incluso proponiendo entregar vales desde la educación parvularia (jardín infantil) en adelante . Esto supone que los establecimientos privados (sean colegios o salas cuna) tendrían garantizada la participación en el financiamiento público, promoviendo una suerte de mercado educativo ampliado. Además, Kast ha acusado que el Estado actual es “parte del problema, no de la solución” en educación , insinuando que mucha inversión pública ha sido malgastada en burocracia. Por tanto, es posible que busque redistribuir los recursos: menos gasto en administraciones centrales (Ministerio, Direcciones) y más en subvenciones directas a colegios y familias. No ha detallado cifras, pero su orientación es hacia la eficiencia y eventualmente participación privada en provisión: por ejemplo, podría incentivar la creación de nuevos colegios particulares subvencionados otorgando subvención y libertades (incluso quizás facilitando el lucro regulado, aunque no lo dice explícitamente). Dado que considera el lucro una palabra demonizada injustamente, no sería sorprendente que su gobierno evaluara flexibilizar la prohibición de lucro en educación subvencionada, permitiendo mecanismos de inversión privada (por ejemplo, corporaciones educacionales con incentivos financieros). En cualquier caso, no habrá recortes a las subvenciones: al contrario, Kast podría aumentar el financiamiento por alumno para premiar la excelencia (por ejemplo, extendiendo subvenciones extra a colegios con buen desempeño, sean públicos o privados). También ha prometido “rescatar” liceos emblemáticos invirtiendo en ellos, lo que sugiere inyecciones de fondos focalizados . En síntesis, el plan de Kast en financiamiento es expansivo hacia el sector privado: más ámbitos cubiertos por vouchers (desde jardín infantil a educación superior quizás), uso más libre de los fondos por parte de sostenedores (menos restricciones presupuestarias) y potencial participación de empresas u organizaciones con fines de lucro en la provisión educacional, todo bajo la idea de que la competencia mejorará la calidad.

Regulación y autonomía: Aquí es donde Kast propone los cambios más profundos. Su primer acto en educación sería derogar el actual Sistema de Admisión Escolar impuesto por la izquierda . Kast afirma que con ese sistema “destruyeron el mérito y ahogaron la libertad de enseñanza”, expulsando a los padres del proceso educativo . Por ello, promete que “los padres volverán a elegir, los colegios podrán seleccionar según su proyecto, y el mérito académico será valorado” . Esto implica restablecer la selección de estudiantes: los colegios (públicos o privados) tendrían facultad de admitir alumnos de acuerdo a rendimiento o compatibilidad ideológica con el proyecto educativo, revirtiendo la asignación aleatoria vigente. En la práctica, probablemente significaría autorizar procesos de admisión propios en al menos un porcentaje alto de las vacantes, y eliminar la plataforma centralizada SAE. Adicionalmente, Kast quiere “restablecer el orden en las aulas”: reivindica la autoridad del profesor, propone sanciones efectivas a la violencia escolar y mayor mano dura frente a indisciplina . Esto conllevaría cambios legales para facilitar la expulsión de alumnos agresores y respaldo a directivos para mantener la disciplina, incluso en colegios públicos donde hoy es más engorroso. Otra gran área de regulación es la estructura del sistema público: Kast califica a los Servicios Locales (SLEP) de educación como un “colapso” burocrático . Su plan es intervenir los SLEP, terminar con la burocracia paralizante y devolver el control a las comunidades escolares . En términos concretos, podría significar desmantelar o reformular drásticamente los SLEP (creados en 2017) y tal vez devolver la administración de colegios a instancias locales más autónomas. Esto podría implicar regresar la gestión a municipios que lo hacían bien o incluso convertir escuelas públicas en charter schools administradas con mayor independencia. Asimismo, Kast apunta a garantizar clases todos los días: ha dicho que “el derecho a aprender no puede depender de paros ni tomas”, por lo que propondrá sanciones a quienes interrumpan el servicio educativo . Esto se traduce en medidas duras contra paros docentes o tomas estudiantiles – por ejemplo, descuentos salariales automáticos por días no trabajados, reemplazo de profesores en huelga y posible intervención policial en tomas prolongadas.También fomentaría la participación de apoderados para oponerse a paralizaciones. En cuanto a currículum, Kast quiere eliminar lo que considera sesgos ideológicos: ha criticado la “educación con enfoque de género” y probablemente reduciría o revisaría contenidos de educación sexual y formación ciudadana introducidos recientemente. Su entorno ha hablado de devolver la educación cívica tradicional, fomentar la cultura patriótica y el deporte en los colegios, e incluso dar mayor flexibilidad curricular a las escuelas para desarrollar sus propios énfasis sin verse “vulneradas en su libertad de enseñanza” por lineamientos impuestos . Es decir, un colegio religioso, militar o con pedagogía alternativa tendría más libertad para fijar su plan de estudios, siempre y cuando cumpla estándares básicos. En suma, Kast promovería una desregulación amplia: más libertad para seleccionar estudiantes, para definir proyectos educativos y manejar la disciplina interna, y menos control central del Ministerio. Revertiría las principales restricciones que la izquierda implementó(selección, currículum único detallado, rol fuerte del Mineduc en gestión pública), buscando un sistemamás libre y diferenciado.

Rol de colegios Particulares dentro del sistema educativo: José Antonio Kast concibe un sistema educativo prácticamente en manos de la sociedad civil, con el Estado como garante y financista, pero no como gestor predominante. Para Kast, la educación privada (en sus diversas formas: escuelas particulares subvencionadas, colegios particulares pagados, home-schooling eventualmente) debe tener un rol protagónico. Ha señalado que “la educación chilena está en crisis, y el Estado ha sido parte del problema” , por lo que su receta es devolver poder a las familias, profesores y sostenedores privados. En este sentido, veríamos bajo su gobierno una valorización de iniciativas como los Liceos Bicentenario (colegios públicos de alta exigencia creados en gobiernos de derecha) y su posible expansión, pero también un impulso a que surjan más proyectos educativos particulares que compitan. Kast habla de “recuperar los liceos públicos de excelencia” , lo cual implica potenciar un subconjunto de escuelas estatales de alto rendimiento, mientras que las demás podrían quedar más vinculadas a actores locales o privados mediante alianzas. No plantea explícitamente privatizar escuelas públicas, pero su énfasis en quitar control burocrático sugiere que muchos podrían ser administrados con mayor autonomía local (incluso por organizaciones sociales o universidades). Los colegios particulares subvencionados, en cambio, ganarían terreno: Kast eliminaría trabas que hicieron que varios cerraran o se convirtieran en particulares pagados tras 2016, con la idea de que florezcan nuevamente. También, su insistencia en la “libertad de enseñanza” conlleva permitir que establecimientos con visiones específicas (ej: religiosos, pedagógicos) prosperen sin interferencia estatal (por ejemplo, un colegio podría volver a separar niños y niñas o exigir ciertos compromisos valóricos a las familias, cosas restringidas hoy). Es conocido además por su defensa de la educación en valores tradicionales: no extrañaría que promoviera, por ejemplo, actos cívicos obligatorios (entonar himno, izar bandera) y una educación patriótica en el currículo, reforzando el rol formativo moral que sectores privados (como colegios confesionales) pueden entregar .  En resumen, Kast otorgaría a la educación privada un rol central y expansivo dentro del sistema: los vería como los impulsores de la calidad y la innovación, liberados de “ataduras ideológicas”. El Estado, bajo su mandato, retrocedería en la administración directa y se limitaría a “poner las reglas claras” y financiar, mientras las comunidades educativas (padres, sostenedores, profesores) tendrían mayor control local. Esto, según Kast, permitiría“recuperar la educación para recuperar el país”, evitando que siga siendo un “campo de batalla ideológica” y volviendo a centrarla en conocimientos, mérito y valores.

Fomento a la competencia educativa: Kast cree que el mercado educativo debe ser libre, lo que implica que los colegios privados puedan competir por atraer estudiantes y recursos. Los proyectos educativos se verían como una forma de destacar en ese mercado, ofreciendo opciones diferenciadas para los padres, quienes podrían elegir libremente el proyecto educativo que más se ajuste a sus valores y necesidades.

(Fuente: partidorepublicanodechile.cl, Programa de Educación 2025)

FuenteLaTercera